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Un nuevo lenguaje

Muchas personas desearían poder comunicarse con "algo" que les resolviera todos sus problemas. Otros, desearían poder callar su mente, pues no pueden ordenar el caos que vive dentro de su cabeza. Ambos bandos concuerdan en una sola cosa, que cinco sentidos no son suficientes.


Algunos empresarios les llamaban "ángel", algunos deportistas les decían "guía", pero los artistas más egocéntricos se atrevieron a llamarme "intuición". Todos creen que me poseen pero nadie sabe a quién le pertenezco. 

Pareciera que fuera ayer cuando llorando me pediste una idea. Te la otorgué, no porque me lo pidieras, sino porque es mi trabajo y así funciona el mundo de las ideas.

No encontré otra forma para comunicarme contigo, rompí las reglas, adquirí esta voz y te escribí esta carta. Tienes una última oportunidad para aprender mi lenguaje, tienes aquí el camino, úsalo a tu favor.

No, no estás loco


Dalí fue complicado. Se perdió en mi voz y no encontró el regreso a casa. Así también funciona el mundo de las ideas. Pon atención, pues puedo ser un mapa y al mismo tiempo, puedo convertirme en un telescopio que apunte a lo eterno.

Me presento ante ti la mayor parte del día. En los números que ignoras, en las canciones que no escuchas y en los libros que no abres. Sin cesar me manifiesto en cualquier forma de vida, pero aprendiste a ver y los dos ojos no sirven de nada sin aprender a observar.

La aduana del ego


Tienes dos ojos, dos orejas y una sola boca. Tu diseño no tiene errores, estás hecho a la perfección. Recibir siempre ha sido tu propósito, pero compartir...esa es tu verdadera misión. 

Con Tesla fue más fácil. Me ofreció un lugar fuera de su cabeza y metió en el corazón. Mis descubrimientos se saltaron una aduana. El ego nunca los detectó. Tesla aprendió a escuchar sin el juicio de la razón.

El escondite secreto


Tienes que comprender algo, no obtendrás de mí todas las respuestas. Te quedarás con muchas dudas y tratarás de resolver el enigma justo como lo iniciaste. No dejarás de pensar, pues en un mundo limitado por su lenguaje, te harán falta palabras para comprender la verdad. 

Einstein se resignó y conoció mi escondite. Aprendió a entrar a mi mundo tan rápido como a salir del tuyo. Descubrió en el silencio la eternidad de un minuto. Tiempo después le llamó relatividad.

No siempre estoy en tu mundo, el universo es grande y a veces tardo en llegar. Pero si algún día me necesitas, búscame en el silencio. Ahí me encontrarás.

Atte: tu intuición.

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